Obra

Paisajes cerebrales

El consumo compulsivo caracteriza nuestra era. Esta época trae como toda revolución, cambios en buena parte de nuestra existencia: cómo producimos, cómo consumimos, cómo nos comunicamos, en otras palabras, cómo evolucionamos. En esta ocasión hablaremos de un consumo inmaterial, “la información”.


El acceso instantáneo y prácticamente sin censura a internet ha devenido la facilidad de búsqueda de información en problemas cotidianos de procesamiento de la misma. Diariamente recibimos una cantidad desmesurada de información, analizandola desde un estado más sencillo, hablaremos de datos.


Estos, son un recurso calificado como «la nueva gasolina» (Kroes, 2011; Rotella, 2012; Arthur, 2013), un medio del que poco a poco se va incrementando la dependencia y su relevancia. Sin embargo, el dato por sí solo no proporciona información, por lo tanto, para obtener valor y utilidad necesitáremos un procesamiento del mismo. Dicho esto, los datos, más que gasolina, son petróleo, por su necesidad de refinarlos para transformarlos en recursos beneficiosos y rentables.


Los paisajes cerebrales son una serie pictórica que retrata mediante metáforas el espacio-tiempo que recorre el dato desde que es percibido por el cerebro hasta que llega a la fábrica de procesado. A lo largo del camino que recorre se irá encontrando diferentes islas (sinónimo de la individualización vivida en las grandes ciudades) que albergan edificios que nos recuerdan a lo que observamos en un viaje en coche. Una gasolinera, la torre de control o urbanizaciones son parte del paisaje que se va encontrando el encuentra el dato a lo largo del trayecto.


La escena siempre se compone de un foco de luz blanca alumbrando desde el mismo punto a una serie de objetos dispuestos a diferentes profundidades. Los cielos planos o la línea gris del infinito hacen referencia al modelado 3D que tanto ha influenciado la metodología usada por el artista a la hora de componer en un espacio plano con pintura.


En definitiva los paisajes cerebrales se caracterizan por una estética industrial, repletos de humos tóxicos o grúas que recrean una sensación de deshumanización, la cual deviene del consumo compulsivo como máquinas que tanto nos caracteriza como sociedad.

“Instant Higway” 
Acrílico, arena, papel higiénico y pintura plástica sobre lienzo
150x150cm
2018
 “Estación de servicio” 
Acrílico, arena y geles sobre lienzo
100x180cm
2019
“Torre de control” 
Acrílico, arena y geles sobre lienzo
100x100cm
2019
“Gymkana aérea” 
Acrílico, arena y geles sobre lienzo
30x40cm
2019
“Puro atrezzo” 
Acrílico, arena y geles sobre lienzo
30x40cm
2019
“Fallo de transmisión” 
Acrílico, arena y geles sobre lienzo
Díptico 10x10cm / 10x10cm
2019
 “Color pigmento, color luz” 
Acrílico, arena y geles sobre lienzo
48x36cm
2019
“Típicas casas que te preguntas: ¿Quién coño vivirá ahí?” 
Acrílico, arena y geles sobre lienzo
48x36cm
2019