Paisajes cerebrales

El consumo compulsivo caracteriza nuestra era. Esta época trae, como toda revolución, cambios en buena parte de nuestra existencia: cómo producimos, cómo consumimos, cómo nos comunicamos… en otras palabras, cómo evolucionamos. En esta ocasión hablaré de un consumo inmaterial, “la información”.
El acceso instantáneo y prácticamente sin censura a internet, ha devenido la facilidad de búsqueda de información en problemas cotidianos de procesamiento de la misma. A diario, recibimos una cantidad desmesurada de información que, analizándola desde un estado más sencillo, hablaremos de “datos”.
Ontiveros, E. (2017), en el artículo Economía de los Datos, afirma que Kroes (2011), Rotella (2012) y Arthur (2013) consideran los datos como “un nuevo recurso calificado como la «nueva gasolina»”,un medio del que poco a poco se va incrementando la dependencia y su relevancia. Sin embargo, el dato por sí solo no proporciona información, por lo tanto, para obtener valor y utilidad necesitáremos un procesamiento del mismo. Dicho esto, los datos, más que gasolina, son petróleo, por su necesidad de refinarlos para transformarlos en recursos beneficiosos y rentables.


Los paisajes cerebrales son una serie pictórica que retrata mediante metáforas el espacio-tiempo que recorre el dato desde que es percibido por el cerebro hasta que llega a la fábrica de procesado. A lo largo del camino que recorre se irá encontrando diferentes islas (sinónimo de la individualización vivida en las grandes ciudades), que albergan edificios que nos recuerdan a lo que observamos en un viaje en coche. Una gasolinera, la torre de control o un vertedero son parte del paisaje que se va encontrando el dato a lo largo del trayecto.

La escena siempre se compone de un foco de luz blanca alumbrando desde el mismo punto a una serie de objetos dispuestos a diferentes profundidades. Los cielos planos o la línea gris del infinito hacen referencia al modelado 3D que tanto ha influenciado el proceso constructivo del artista a la hora de componer en un espacio plano con pintura.
En definitiva los paisajes cerebrales se caracterizan por una estética industrial, repletos de neones, humos tóxicos o grúas que recrean una sensación de deshumanización, la cual deviene del consumo compulsivo como máquinas que tanto nos caracteriza como sociedad.

MuestraItineranteArteJoven

Instant Hihgway. 150 x 150 cm. Acrílico, arena y madera sobre lienzo.

Estación de servicio. 100 x 180 cm. Acrílico y arena sobre lienzo.

El Vertedero. 100 x 180 cm. Acrílico y arena sobre lienzo.

Wind of change. 40 x 40 cm. Acrílico  sobre lienzo.

Capricho tropical. 40 x 40 cm. Acrílico  sobre lienzo.

Torre de control. 100 x 100 cm. Acrílico y arena sobre lienzo.

palmandsunset.jpg . 70 x 50 cm. Acrílico sobre papel.

Gymkana aérea . 40 x 30 cm. Acrílico y arena sobre lienzo.

Puro atrezzo. 30 x 40 cm. Acrílico y arena sobre lienzo

Autorretrato . 195 x 130 cm. Acrílico y arena sobre lienzo.

Siguiente salida . 70 x 50 cm. Acrílico y arena sobre lienzo.

Todos los derechos reservados. © 2020 pabloalvarezcuesta